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[…] sin embargo todavía
dudo de esta buena suerte

porque el cielo de tenerte
me parece fantasía.
pero venís y es seguro
y venís con tu mirada
y por eso tu llegada
hace mágico el futuro.
y aunque no siempre he entendido
mis culpas y mis fracasos
en cambio sé que en tus brazos
el mundo tiene sentido.
y si beso la osadía
y el misterio de tus labios
no habrá dudas ni resabios
te querré más….
todavía.
M. Benedetti

Floreciendo



”Tus labios no se hicieron para curar tristeza…”

Alfonsina Storni




Íbamos paseando bajo los pinos. Ramitas y piñas bajo nuestros pies nos servían para calentarnos en l’allar. Me vienen tantos recuerdos del verano pasado y canciones que traen calurosas nostalgias. Cuantas sonrisas registraron mis ojos en tu rostro, cuantos momentos vividos en tan poco tiempo. La vida nunca pasa en vano y nos va dejando bolitas de colores en el camino. Son para nosotros, para que las guardemos en nuestro cajón de la azotea, para que nunca se pierdan.


Hoy llega la primavera cargada de tibia lluvia, muchos la estábamos esperando. Se acabará el frío. Se acabarán los días azules en la alcoba naranja. Terminarán las gotitas saladas, los labios caídos, la mirada perdida. Pues con ese calor que llega quiero bañarme en tu profundo océano ocular.


No se si me entiendes. Quizás te sea difícil. Sólo el intento ya me basta. No necesito nada más. Estaba deseando que llegara este día. Quitarme los trapos, sentirme libre y tuya. Dejarte huella. Ver florecer mi jardín, pasear despacito de la mano y pensar que ya nada malo puede pasarme mientras vaya contigo.


Me gustaría que me entendieses. Nadie me había enseñado nunca a ser feliz.




Monochrome

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Nunca es demasiado tarde para soñar con angelitos. Nunca somos lo suficientemente adultos para dejar de querer jugar con los juguetes de nuestra vida. Dentro de nosotros siempre estarán aquellos niños desaparecidos que vemos en fotografías monochrome.

El paso del tiempo nos obliga a cambiar de mentalidad, el cambio físico de nuestro cuerpo, el tamaño, el vello en lugares insospechados sin venir a cuento. El cambio de voz, el aumento de pecho, las enfermedades asociadas a la edad, los filamentos plateados que surgen entre la maraña de nuestro cabello.

Nacemos incapaces, dependientes, inofensivos e indefensos, débiles, delicados. Y volvemos a la infancia cuando entramos en la tercera edad. Volveremos a ser incapaces, dependientes, inofensivos e indefensos, débiles, delicados (y un poco más de renegones), para retornar de donde vinimos, de la nada. Al agujero negro, a las llamas. Al más allá, lo desconocido, la muerte que no es nada y que lo es todo. La eternidad.

La eternidad que serán nuestros rostros impresos sobre papel.

Contigo


¿Mi tierra?
Mi tierra eres tú.

¿Mi gente?
Mi gente eres tú.



El destierro y la muerte

para mí están adonde
no estés tú.

¿Y mi vida?
Dime, mi vida,

¿qué es, si no eres tú?

Luis Cernuda

(…)

Empezará a nevar por quinta vez en las montañas y no estaremos juntos. Volverá el frío a entumecer mis manos y seguirá doliendo esta espesa ausencia irremediable. Asomará el alba con paisaje níveo y el agua de las calles se transformará en hielo.

En pocos días el pueblo transmutará sus calles que se colmarán de luces y música, la muchedumbre cambiará sus atuendos y la juventud brindará su lado más jaranero mientras la senectud venera al patrón. Moros y cristianos lucirán sus trajes y brillarán sus miradas palpitantes, desfilando orgullosos al son de las marchas. El espíritu festero radiante de emoción.

Y, pasado todo el bochinche, el sosiego reinará la villa. Descansarán sus almas agotadas de tanto festejo, retomará su ritmo la vida apacible. Entretanto, alguien desviará su camino hacía la urbe y me encontrará alegre, feliz de volver a verlo. Besaré sus labios, tomaré sus manos, siempre cálidas aún con este frío, y dedicaré mi primera sonrisa del día a sus ojos verde-azulados:

Te echaba de menos.

Somnolencia

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La noche absorvió todas mis fuerzas y me siento débil,
sentada en esta silla escucho la suave melodia de un piano,
voy a relajarme esta vez.

Cierro los ojos y me dejo llevar a una dimensión que sólo existe en mi cabeza.
No es posible estar alegre todos los días, no puedo.
Hay dias que solamente basta un motivo para la tristeza;
el sonido fuerte del viento arrancando las palmeras,
palabras manchadas ofensivamente escritas,
ausencias que se hacen visibles…

y suena un violin,
acaricio mis dedos, pienso;
¿qué haré mañana?

lápices de colores sobre mi mesa desordenada,
mis manos han trabajado hoy,
papeles, aplausos, somnolencia.

Quizá he pasado demasiado tiempo aqui sentada,
y ya no se diferenciar si estoy despierta o sigo dormida.

Una servidora dice adiós,
ojalá no sueñe esta vez que te he perdido,
quiero tenerte a mi lado cuando despierte,
prometeme que no te marcharás.

Créeme

Créeme si te digo que me siento como un pájaro volando

cuando paseo a tu lado por el estrecho camino.

Y el aire limpio de las montañas

me regala soplos purificantes de oxigeno fresco.


Créeme si te cuento que soñé contigo antes de encontrarte,

y que esperé ansiosa que llegara el dia aquel.


Créeme porque no te miento, que adoro cada mañana fría

y encender la estufa a los pies.

Los halagos de la tarde,

la serenidad del pueblo y las noches cálidas piel con piel.


Créeme porque nunca tuve tantas ganas de ser la dueña de mi casa,

de reír y llorar o acostarme a las once,

de tender la ropa o contar monedas,

de ser feliz.


Créeme, todo lo que siento lo escribo en cinco estrofas,

pues no necesito mil versos libres para que, finalmente, me creas.